Esta mañana he recibido una carta de Caja Madrid. Me ha sorprendido porque recibo toda la correspondencia por Internet. Era para desearme un feliz 2006 y comunicarme que, coincidiendo con el nuevo año, han decidido, porque les sale de los cojones, cobrar 1€ al mes por mantener todas las cuentas que tengan menos de 1.000€. Es lo que se llama cuidar al cliente. Hace poco, también me comunicaron que me aumentaban las comisiones por usar mi tarjeta de débito. Eso sí, me recomiendan operar por Internet, ya que las comisiones a la hora de realizar una transferencia son
menores que vía oficina bancaria. Qué alivio.
Paralelamente,
Openbank, que en teoría sólo opera por Internet (y digo en teoría porque puedes utilizar todas las sucursales de Banesto para cualquier trámite), me recuerda que las comisiones en mis transferencias bancarias son
nulas, que las comisiones por mantener mi cuenta son
nulas (es más, me dan intereses por ello) y que si sólo tengo una tarjeta de crédito
tampoco pago nada.
Recordando que los bancos cerraron 2005 con beneficios record y que los créditos e hipotecas les hacen ricos, cabe preguntarse por qué algunos se empeñan en joder también a los que tienen dinero (aunque sea muy poco) y no están metidos en ningún préstamo. Eso sin contar con sus maravillosos servicios de atención al público, sólo operativos las mañanas y durante un ridículo tramo horario (para pagar recibos antes de las 10). Por eso, si alguno se acerca a un banco una mañana cualquiera, se encuentra con la misma estampa: una retahíla de jubilados que pasa el tiempo entretenidos en las mesas, preguntando cuánto dinero les queda en cuenta, cuándo les llegará la pensión y por qué las sillas de la sucursal son tan incómodas.
Pero lo cierto es que la mayoría de los ciudadanos no dispone de un acceso a Internet y, de los que disponen, gran parte no tiene confianza en la Banca Online. Por eso a día de hoy los bancos siguen estafando a la mayoría. Operar en Internet es 100% seguro y sencillo. Llevo haciéndolo desde hace años sin ningún problema: compras con tarjeta en comercios españoles y extranjeros, gestión de cuentas, contratación de tarjetas de crédito y productos de inversión, etc. En Internet, como en la vida misma, existen los timadores y solo hay que tener
un poco de malicia para evitarlos ("si mi banco online nunca me pide la firma secreta para entrar -sólo el pin-, ¿por qué hoy lo hace?"). Para los no iniciados, ya pueden añadir un nuevo propósito a su lista de tareas para el nuevo año: decir adiós a las comisiones.