Curiosa
polémica la creada recientemente sobre lo que podríamos denominar "product placement" en Internet. En Televisión el product placement es esa marca de leche que desayunan todos los días en 'Los Serrano' o el banco que está instalado en el edificio de 'Aquí no hay quien viva', esto es, un anuncio integrado entre el contenido de la serie o programa. A día de hoy todavía no conozco a nadie con
tanta ingenuidad como para creer que esos anuncios están ahí "por casualidad". Lo que no entiendo muy bien es la calificación de publicidad
encubierta: acaso no es bien visible, acaso no es totalmente identificable entre el contenido de una web? Javi Moya lo traslada al mundo web, y se pregunta -hablando de
Yonkis y
Greenshines
Este caso me parece despreciable, pues aprovechándose de la confianza que sus lectores le tienen, se lucra a su costa engañándoles...
Ahora resulta que María Teresa Campos o Ana Rosa Quintana -dos de las personas más creíbles y que más confianza despiertan según las encuestas- son unas estafadoras por recomendarnos los colchones LoMonaco (que seguramente no habrán probado en su vida) o el caldito de Jamón Aneto, que nos dicen que está bueno y luego es mentira. Total, las recomendaciones de Casinos Online son tan raras en Internet que seguro que la mayoría de vosotros aún no se habrá encontrado con ninguna.
El mundo de la publicidad no es otra cosa que un tira y afloja entre la necesidad de subsistencia y la
falta de ética de muchos usuarios. ¿Quién empezó primero? ¿El huevo o la gallina? ¿El consumidor poco ético o la agencia de publicidad?. Aún hay gente que vive en un
mundo de ilusiones: no sólo está en contra de los contenidos de pago, sino que además también aborrecen la publicidad. Como todos sabemos, la mayoría de páginas webs de la red están actualizadas por bots que tanto te sirven para sacar fotos en una rueda de prensa como para trasladarse hasta el ojo del huracán Katrina, total, los bots no sufren.
Cuando a un usuario le ofreces un contenido gratuito, y en concreto una página web, le estás regalando una información, ofreciéndole un derecho a cambio de una serie de deberes, entre ellos, el de respetar el contenido que le ofreces y no manipularlo. Es de una
falta de ética asombrosa presumir de bloquear la publicidad de las webs -incluido el banner tradicional- y luego protestar por el denominado product placement, que no es más que una consecuencia de los actos promovidos por aquellos que se quejan. Los webmasters, y en especial aquellos que ofrecen contenido -de calidad- y gratuito, deberían tomar medidas para impedir el acceso a sus páginas a aquellos usuarios que utilizan sistemas para manipularlas (y no me estoy refiriendo al clásico bloqueador de pop - ups). Si al lector
especial no le interesa una parte del contenido que le ofreces, que no disfrute de ninguna. Al menos así, muchos recuperarían la ética perdida que van reclamando a los demás.