Como algunos ya saben me he comprado un
iMac. Desde que se hizo oficial que Windows XP podía correr en los Mac Intel fue una decisión que empecé a considerar muy en serio, teniendo en cuenta que necesitaba un cambio de PC. Finalmente, y tras leer en varios sitios que XP no daba demasiados problemas, me decidí por un iMac de 20" con 2 Gb de RAM y 256 Mb de tarjeta gráfica. Será mi PC de sobremesa para, al menos, los próximos 2 años y supone el inicio de mis experimentos en OS X, ya que espero alternar los dos sistemas operativos. Con motivo de tamaña compra, creo una categoría en el blog dedicada a Mac donde iré contando mis periplos con este nuevo cacharrito. Lo que viene a continuación es un pequeño aperitivo de mis dos primeros días con el nuevo iMac.
Cómo comprar
En primer lugar decir que si quieres un iMac personalizado (fuera de las dos configuraciones básicas), necesitas obligatoriamente hacerlo mediante Apple Store. Estuve a punto de hacer la compra por Internet, aunque finalmente decidí llamar al teléfono gratuito del que disponen. Afortunadamente que lo hice, puesto que el comercial me rebajó 50€ sobre el precio final que hubiera pagado si hubiera hecho la compra por la web. A partir de ahí, he tenido que esperar unas 2 semanas para que el PC llegara a casa. El proceso de fabricación se desarrolla, al parecer, en China, luego llega a Holanda y desde Holanda la empresa TNT se encarga de repartirlos por toda Europa. Desde la web de Apple puedes seguir el estado de tu pedido, y una vez llega a Europa seguir el reparto concreto mediante la de TNT.
Es recomendable contratar el Apple Care que amplía los servicios de garantía 3 años. Si hubiera llegado con un píxel muerto, el comercial me aseguró que vendrían a recogerlo y me traerían otro igual.
Primeros pasos
El proceso de instalación del iMac es tremendamente sencillo. En la caja viene el Mac con su cable de alimentación, junto al teclado, ratón, mando y CD de software (OS X) así como los manuales de instrucciones. Enchufar, encender, y cargar OS X. El proceso es sencillo y rápido. Sobre OS X hablaré en otro mensaje. Lo primero que llama la atención nada más encender la computadora es la pantalla: ¡bendita pantalla! No sólo es enorme, también es tremendamente brillante y alcanza sin problemas una resolución de 1680x1050.
Instalar Windows XP
Sin esperar demasiado, proceso a instalar Windows XP (ahora es cuando los fanáticos de Apple me empiezan a insultar :-P). No es que desprecie OS X -es más, las primeras impresiones tras usarlo unas horas son bastante buenas- pero está claro que nos guste o no la mayoría de las aplicaciones con las que trabajo corren bajo XP. Siguiendo las instrucciones del Boot Camp de Apple la instalación es más que sencilla. Grabar un CD de Drivers, realizar una partición, instalar XP en esa partición, y cargar luego el CD de Drivers.
¿Problemas? Bueno, hasta ahora he encontrado un par de ellos:
- La cámara no es reconocida por XP, lo que, al parecer, provoca el cuelgue del MSN. Dicen que ya hay una solución por ahí aunque no he tenido tiempo de aplicarla
- No funciona el mute de los altavoces. Me explico, en OS X, si estás escuchando algo y enchufas los auriculares, automáticamente para el sonido de los altavoces y sólo suenan los auriculares. En Windows, en cambio, si enchufas los auriculares se escucha a través de ellos pero los altavoces no se callan.
De momento no le he encontrado más fallos. Espero que una nueva versión de los drivers de Boot Camp logren arreglarlos. Por lo demás, el rendimiento es más que bueno.
¿Es caro?
Pregunta del millón. Hay una tendencia reconocida a asociar el hardware de Apple con un precio elevado. Es cierto que los iPod se venden más caros de lo que debieran, pero en el caso de iMac estoy convencido de que el precio es bastante ajustado a lo que ofrece. Y es que no hay que olvidar un detalle: la pantalla. Enamora nada más verla y usarla es un gozada. De los 4 LCD que tengo en casa es, con muchísima diferencia, la más brillante de todas. Tampoco hay que olvidar su elevada resolución. Aquí está en mi versión XP con un wallpaper de Prison Break. Es el tamaño más grande que tenían y aún así sobra escritorio en azul por los cuatro costados.

Un monitor de estas características y con esta calidad, comprado por separado, es ya un ejemplar caro que ninguno de los PC que se ven en las tiendas lleva de serie. Luego está la integración. Todo el PC está incluido en el monitor. Es asombrosamente delgado, silencioso, y no se calienta (hablo de mi iMac, ya que sí se han reconocido problemas con los MacBook Pro). Con mi anterior PC de sobremesa, que ocupa una torre, invertí una fortuna en ventilación, que hace ruido, sirve de poco, y encima tengo que tenerlo abierto. Si a estas dos importantes características le sumas la integración de un montón de chorraditas que compradas por separado sumarían unos cientos de euros (mando a distancia, Bluetooth, wifi, ratón de diseño, cámara web, micrófono, altavoces más que aceptables), el precio es, finalmente, más que correcto. Tampoco estoy diciendo que sea una ganga, simplemente no es caro. Pronto, más.