Iba a dedicar dos mensajes distintos a las dos noticias tecnológicas del día, pero pensando un poco (...) me he dado cuenta que son la misma cosa. En primer lugar,
conferencia de Apple. Mundialmente seguida, ha saturado por completo los servidores de varios blogs. Los usuarios (en su mayoría Apple cae bien) estaban ávidos de novedades: ¿un nuevo iPod con pantalla táctil? ¿nuevos super portátiles Apple? ¿Manzanas con sabor a plátano? Pues, finalmente, no gran cosa. Nuevos Mac Mini con procesadores Intel y una nueva base inspirada en iPod (otra más) con nombre propio.
¿Decepcionante? Bueno, pues en mi modesta opinión, no. Lo que más me gusta de Apple (no todo es malo...) es esa genialidad de presentar un producto totalmente nuevo y a la media hora ya poderlo comprar en su tienda online. Pero lo cierto es que para el 99,99% de los usuarios el resultado es más que decepcionante. ¿Por qué? Pues porque las expectativas eran demasiadas y
artificialmente altas. Reacción: importante caída de Apple en el Nasdaq.
Caso 2. George Reyes, anuncia que
el crecimiento de Google se ralentiza. Ojo. No está diciendo que Google vaya a perder dinero o entrar en números rojos. No. Ni siquiera está anunciando que Google vaya a dejar de crecer. Tampoco. Lo único que está diciendo es que Google dejará de crecer al mismo ritmo que lo venía haciendo, ritmo por cierto vertiginoso. Reacción: Google se desploma en Bolsa. Una vez más, las expectativas eran
artificialmente altas.
La pregunta del millón. ¿De quién es la culpa? O dicho de otro modo... ¿Quién crea las expectativas? Pues aunque algunos me odien creo que buena parte de la culpa (digamos que un 70%) la tienen los
blogs. El resto sería de estas dos empresas.
Tanto Google como Apple son dos empresas que caen bien. Son queridas por los usuarios y, especialmente, por la blogocosa. El inconveniente (o la ventaja), es que la blogocosa no está hecha por periodistas. Ni falta que hace. Lo cierto es que muchas veces detrás hay gente que no piensa (un poco) antes de escribir una entrada, y eso ya es más preocupante. No se trata de un fallo grave, pero en la blogocosa todo corre como la pólvora y... ¡boom! estalla.
Si no existieran los blogs, sería absolutamente impensable que un fake tan grande como
este hubiera adquirido tantísima popularidad. Por norma general, cuando alguien publica una noticia, se asegura de que sea cierta. Bien es cierto que este modelo se ha extendido como un
rumor, pero es que ni siquiera era eso: era una burda mentira. Un blog lo publica sin pensar demasiado (lo encontré en un foro...) y un millón de blogs citan sin pararse a pensar. Y así, hasta el infinito. Fakes día sí, día también. "Rumores" sin base alguna extraídos de foros que corren de blog en blog. Y nadie pone ni un sólo pero. Las consecuencias: las expectativas de estas empresas suben, y suben tan
artificialmente que difícilmente pueden cumplirlas. De Google se ha dicho que prepara navegadores, sistemas operativos y tantísimos otros productos increíbles que, por mucho que la compañía se empeñe en desmentir, no hacen más que inflar una
burbuja.
¿Y se acuerdan que pasó con la anterior burbuja de Internet? Pues que explotó. Y explotó por motivos similares por los que esta burbuja se está inflando (aunque no idénticos, ojo): las expectativas crecieron tanto que todo el mundo se animó a invertir en el negocio de Internet, porque era el futuro. Y finalmente se vio que no era para tanto. Aquí sucede algo similar: Google, Apple, y otra multitud de empresas tecnológicas o puntocom son lo suficientemente solventes como para vivir muchos años con beneficios. Pero han creado un "aura" a su alrededor que con la excusa de la alabanza (en algunos casos fanatismo) las hacen subir más rápido de lo que de verdad debieran, y eso, lejos de ser beneficioso, puede tener consecuencias nefastas.
El 30% de culpa restante es de las propias empresas, y no por méritos propios. Precisamente parecen vivir felices en ese aura creada artificialmente y no se molestan en
bajar de las nubles a sus aduladores usuarios. Es cierto que es muy difícil ser negativo cuando las cosas te van bien; y acallar a los que no paran de lanzarte piropos, casi imposible. Pero es necesario. O lo empiezan a hacer ya o las consecuencias serán catastróficas. Google ha intentado hoy poner los pies en el suelo a sus inversores y se han llevado una buena torta, de la que fácilmente se sobrepondrán. Pero o lo empiezan a hacer más a menudo, o la torta final será tan grande que no tendrá solución...