Y así me lo ha hecho saber con su simpática felicitación para San Valentín. Más que a mi, a quien quiere es a mis webs, pero bueno. Lo malo: Que no soy el único amor de Google y la tarjetita le ha llegado a todos sus millones de editores. Lo peor: Que es la única tarjeta de San Valentín que he recibido en el día. El consuelo: San Valentín es un invento de El Corte Inglés o Wal-Mart...