Apple cerró el CES con una rimbombante presentación escasa de novedades, al menos no tan grandes como la expectación creada dejaba entrever. He tardado en escribir estas líneas porque, tras el orgasmo inicial que ha sacudido a la blogosfera, las neuronas han tardado unas horas en ponerse en marcha para la mayoría. Hoy, por fin, he encontrado las
primeras críticas a los nuevos Mac Intel Inside (más
aquí o
aquí).
Los nuevos MacBook Pro consumen mucho, no tienen salida S-Video, no llevan módem de serie, tienen menos resolución que los anteriores PowerBooks pero, como bien dice Bill Gates, Apple es una de esas compañías a las que todo el mundo alaba sin importar lo que hagan -a que no adivinan cuál es la otra-.
Mientras,
Samsung dixit: "Apple se gastó el año pasado 165 millones de dólares en anunciar sus reproductores MP3. Nosotros nos gastamos 1 millón". Esa es, según ellos, la diferencia. Razón no les falta, y los chicos de Engadget añaden: "creating
excellently designed, quality devices"...
Apple vende diseño. Vende reproductores MP3 de diseño, ordenadores de diseño, y eso se paga. El diseño gusta, y con gastarse un poquito en promoción (165 millones de nada), las bitácoras y el boca a boca hacen el resto. Tanto que muchos prefieren un iPod porque es
cool, mientras que sólo
unos pocos se paran en analizar el contenido del producto.