No es que no hubiera WiFi por el centro de Londres, el caso es que como todo fue más o menos bien, ni me molesté en comprobarlo (qué bien sientan unos días de retiro tecnológico). Lo que sí es cierto es que en el hotel soplaban la friolera de 22€ por un día de conexión, y que enfrente tenía una Iglesia, por lo que mucho WiFi no iban a tener por ahí. Dicho lo cual, terminó 2005, comenzó 2006 y como siempre en estos casos uno se hace sus propósitos para el nuevo año. Los míos son secretos y ya se irán desvelando poquito a poquito si se van haciendo realidad.
Pero voy a dedicar unas líneas al fin de año en Londres, que ha sido mucho más multitudinario de lo que me podría imaginar. Trafalgar Square es a Londres lo que la Puerta del Sol a Madrid o Times Square a la Gran Manzana. Pero tras leer unos cuantos foros por la red decidí apostar por otros lugares. Lo cierto es que
todo el centro de Londres estaba abarrotado con multitud de lugares desde donde poder festejar el nuevo año. Trafalgar optó por una enorme pantalla en la que seguir la cuenta atrás donde no cabía ni un solo alfiler, al menos varios minutos después de la medianoche que es cuando me acerqué por ahí.
El periplo comenzó en Parliament Square, en frente de la Abadía de Westminster y el mítico Big Ben, que se supone es quien oficialmente marca el comienzo del nuevo año. Allí también habían instalado una gran pantalla, a todas luces insuficiente para la gran cantidad de gente que había congregada. Tanto es así que dudo que se escuchara el sonido del reloj marcando las campanadas. De los miles congregados, el 75% iba cámara en mano, síntoma de lo que ha supuesto la revolución digital en nuestras vidas.
London View (o la noria de Londres) es una reciente atracción pero que han sabido explotar muy bien. Me atrevería a decir que es la mejor forma de recibir el año. La foto está sacada desde Whitehall, donde a cada hueco entre dos edificios manadas se congregaban para contemplar la inigualable estampa de los fuegos artificiales sobre el río Támesis. La cuenta atrás se proyectó con eficacia en unos enormes edificios al otro lado el río.
Si subimos por Trafalgar llegamos hasta Picadilly Circus, con sus inconfundibles pantallas, que también recibieron abarrotadas la llegada del nuevo año. Es impresionante ver a tantísima gente congregada en tantísimas calles. Todas ellas con un comportamiento bastante cívico, para qué negarlo.
Subiendo de Picadilly por Regent Street, toda la calle también estaba estaba abarrotada. La gente ya empezaba a diluirse, pero conseguir llenar esta enorme avenida demuestra que el fin de año en Londres es algo más -
mucho más- que los festejos en Trafalgar Square. Oxford Street estaba algo más vacía (ya se podía respirar), pero aún así miles de londinenses (y turistas) esperaban largas colas para subirse a los famosos
double deckers. La Nochevieja londinense fue un tanto atípica, ya que una empresa financiera había patrocinado el metro permitiendo acceso gratuito durante casi toda la noche, sin embargo, algunas estaciones estaban cerradas por huelga de personal.
En cualquier caso, creo que he comprendido perfectamente por qué los juegos olímpicos de 2012 han ido a parar a Londres e intentaré explicarlo en mensajes posteriores. Por último, desear un muy feliz año a todos los que se molesten en leer estas líneas.