Sí, ya sé que el
SIMO fue hace casi un mes, pero es lo que tiene estar más de 50 días sin conexión a Internet. Llevaba ya unos años sin asistir porque el interés de lo mostrado iba hacia abajo, y he comprobado que la cosa es aún peor: el SIMO está en coma y cada año más profundo. Los pabellones dedicados a los videojuegos se reducen a la nada. Ni Sony se ha interesado en dejarse ver este año (sólo un par de consolas en el stand de PC Actual), por lo que toda la atención se centró en la por entonces inédita
Xbox 360, que se dejó jugar (cosa de ir un día de profesionales) a títulos tan inacabados como el nuevo Dead or Alive. Pero, pese a todo, Microsoft no demostró su poderío en un stand más vacío de lo habitual, con menos consolas y menos ordenadores que otros años.
En cuanto a hardware,
nada nuevo. Lo mismo que otros años pero en menos cantidad. Menos impresoras de un metro de largo, menos maquinitas para etiquetar o empaquetar sobres y menos duplicadoras de DVD "industriales". Telefónica llenó un gran stand (pero menos impresionante que otros años) con sus nuevos cacharritos "compre con el móvil" o "como tirarse más de una hora sacando gorras y cafés por la cara". Un sistema lento, que a veces funciona y a veces no, y nada útil, a menos que tu vida dependa de tomar una Coca-Cola y no tengas un euro en el bolsillo, porque si todos nos ponemos a pagar así, el billete del autobús acabará siendo más rápido ir andando. El habitual enorme pabellón con máquinas de metro se transformó este año en un "apasionante" simulador de convoys bajo tierra. Impagable.

Otra de las cosas que me suele gustar de esta tecno-feria son los murales de pantallas LCD sincronizadas, los plasmas de más de 60 pulgadas o las paredes de LEDs habituales de conciertos y shows de la MTV (uno es muy friki, que se le va a hacer). Este año los había, pero en menor cantidad que de costumbre, por lo que otra decepción más. Entre las "curiosidades" las pantallitas transparentes como las que se pueden ver en los 'Telediarios' de TVE, y que una señora se empeñaba en tocar como si fuera táctil.
Por último, las azafatas. Qué sería de un SIMO sin las azafatas (y sin impactantes coches, que había más coches que ordenadores). Nada que ver con las
E3 Babes o con las monísimas japonesitas disfrazadas del Tokyo Game Show. Esto es España, y aunque había buen género, en cuanto abrían la boca la mayoría eran más bastas que Belén Esteban dando de comer a Andreíta (cómete el pollo, coño). Es lo que se llama "atención al cliente" en el manual de 'El corte inglés'. Lo más interesante estaba en el stand de Airis, donde decidieron sustituir sus productos baratos y de mala calidad por modelos desnudas cubiertas de purpurina moviéndose ortopédicamente. Todo un show, y sino que se lo digan a la señora de naranja que disfrutaba de sus palomitas como si estuviera en el cine. Nada más de momento. Me pensaré si ir otro año, aunque esto de ir de "pro" tiene ventajas a la hora de choricear merchandising. Gracias a
Alex por la entrada y por las fotos.