Qué rápido pasa el tiempo. Esta semana ya es la final de
American Idol. Espero que esté al nivel de la del año pasado, está claro que en Estados Unidos arrasará y se merendará la final de dos horas de 'Perdidos'. Desde luego la ABC ha elegido un mal día para programar la final de 'Lost', porque hasta yo que estoy enganchado a esta serie, no dudaría en quedarme con la de Idol. Afortunadamente existe el P2P y no hay que plantearse estas decisiones trascendentales, y se podrán ver las dos cosas.
Sobre el concurso en sí, bastante decepcionado en estas dos últimas semanas, en la que todo se ha parecido demasiado a como fue el año pasado. Por sorpresa cayó eliminado el roquero
Chris Daughtry al igual que en la edición pasada no pasó
Constantine Maroulis. Y en la penúltima expulsión, uno de mis favoritos se va. Este año le ha tocado a
Elliott Yamin, que era mi preferido para ganar vistos los que quedaban. Una lástima, porque parece que América está encandilada con
Taylor Hicks, que a falta de una gran sorpresa será quien gane el concurso. Su pelo canoso y su extraña forma de bailar le hace ganarse la simpatía del público, aunque no es santo de mi devoción. Acompañando a Taylor estará, como quien no quiere la cosa,
Katharine McPhee, pese a haber estado al borde de la eliminación más de una semana.
Entre Taylor y Katharine, esta última es "lo menos malo". Tiene una gran voz y aunque su estilo se ha movido más por las baladas, no sería muy difícil que lograse el éxito con un estilo muy similar al de
Kelly Clarkson, mientras que la música de Taylor es bastante menos comercial, y dudo que pase del primer album que aprovechará el rebufo del concurso. Veremos.