Una situación muy parecida a la que estamos acostumbrados en España asalta los informativos estadounidenses. Allí, el presidente George W. Bush ha decidido endurecer su política de inmigración. A la
comunidad hispana estas medidas no le han sentado nada bien, y han decidido manifestarse. No tienen medios, ni han sido noticia en los informativos de televisión. Ni siquiera los periódicos se han hecho eco de las convocatorias, que sólo han sido promocionadas en pequeñas radios hispanas de EE.UU. Pero para enorme sorpresa de medios, policía e incluso los propios convocantes, sucedió esto:
Las manifestaciones han sido masivas en multitud de ciudades. Han aparecido hispanos de debajo de las piedras que han
salido del armario al unísono. Resultaba ridículo ver los tres coches de policía preparados "por si las moscas" rodeados de esta marea humana, tremendamente pacífica (lo que ha sorprendido a más de uno). El fenómeno, totalmente inesperado por el Gobierno, ha puesto de manifiesto una realidad oculta.
Primero, hay muchísimos más hispanos de lo que se creía en Estados Unidos. Han vivido más o menos integrados, pasando desapercibidos en algunos casos, pero juntos se han demostrado incontrolables. Y segundo, mientras en España (y en el resto del mundo) nos molestamos en aprender Inglés para poder tratar con la Superpotencia, en la Superpotencia aprenden español a marchas forzadas para poder tratar a sus nuevos habitantes. El negocio de lo español en Estados Unidos está en auge y es, aparentemente, el futuro. Las radios en español a priori para "minorías" tienen varios millones de oyentes más de lo esperado, las cadenas en español arrasan en la televisión por cable y los grandes estudios se lo toman en serio. El enorme cartel de "Disponible en Español" que aparece en 'Lost' al iniciar su emisión no es anecdótico. Por primera vez no se trata de que los extranjeros se adapten aprendiendo el idioma (que lo hacen), ahora también son los "invadidos" los que aprenden las culturas e idiomas de los "invasores". Es difícil saber por qué, nunca ha sucedido (ni en Estados Unidos con la llegada de la inmigración China ni, por ejemplo, en España con la llegada de musulmanes), pero parece que ya no hay marcha atrás.
Es una anécdota, está sacado de un plano al público de 'American Idol', pero es revelador. Hace un par de años no sabían situarnos en el mapa. Ahora, en cambio, estamos de moda.